Jubilación del Seguro Social es el nombre del ingreso mensual que recibes por los años que trabajaste y aportaste en Estados Unidos, y la edad en que decides pedirla puede cambiar tu cheque para el resto de tu vida. Mucha gente la pide a los 62 años sin saber cuánto pierde por hacerlo, y otras personas esperan más de la cuenta sin necesitarlo. Esta guía te explica, con las reglas de la Administración del Seguro Social (SSA), cómo se califica, cómo se calcula el monto y qué edad puede convenirte según tu situación.
Cómo se gana el derecho a la jubilación del Seguro Social
Para calificar necesitas acumular 40 créditos de trabajo, que equivalen más o menos a 10 años de empleo. Según la SSA, puedes ganar hasta 4 créditos por año, y en 2026 cada crédito requiere $1,890 en ingresos cubiertos por el Seguro Social. Eso quiere decir que con $7,560 de ingresos cubiertos durante el año ya completas los 4 créditos de ese año.
Los créditos solo sirven para saber si calificas, no cambian el monto de tu cheque. Trabajar más de 10 años no aumenta el beneficio por sí solo, aunque sí puede mejorar el cálculo, como verás más abajo. Los créditos se acumulan durante toda tu vida laboral y quedan registrados en tu cuenta, así que puedes completarlos con años separados si tuviste pausas en tu carrera.
Si eres inmigrante, la SSA explica que los no ciudadanos con presencia legal pueden recibir beneficios si trabajaron lo suficiente para tener cobertura, recibieron permiso legal de trabajo en algún momento y cumplen los requisitos de residencia legal mientras cobran. Solo las personas con autorización de trabajo pueden obtener un número de Seguro Social. El ITIN sirve para declarar impuestos, pero no es un número de Seguro Social.
Cómo calcula la SSA cuánto recibirás cada mes
El monto no depende de tu último sueldo, sino del promedio de tus ingresos durante tu vida laboral. La SSA toma tus 35 años con los ingresos más altos, ajusta esas cifras por el crecimiento de los salarios del país y calcula un promedio mensual. Con ese promedio aplica una fórmula que da un porcentaje mayor a quienes ganaron menos.
Aquí está lo que más sorprende a muchas personas. Si no tienes 35 años de ingresos cuando pides tu beneficio, los años que faltan cuentan como ceros en el promedio, y tu cheque será menor de lo que sería con 35 años completos. Una persona que trabajó 28 años tiene 7 años en cero dentro del cálculo, y por eso a veces conviene seguir trabajando un poco más para reemplazar un año vacío por uno con ingresos.
Para ver una estimación con tus datos reales puedes crear una cuenta gratuita en my Social Security en la página de la SSA. Ahí también puedes revisar tu historial de ingresos año por año. Si falta un año o hay una cifra equivocada, es mejor corregirlo antes de pedir la jubilación del Seguro Social, porque cada error afecta el promedio.
Cuánto pierdes o ganas según la edad en que la pides
La edad más temprana para pedir la jubilación del Seguro Social es 62 años. La edad plena de retiro, que es cuando recibes el 100% de tu beneficio, depende del año en que naciste, y para quienes nacieron en 1960 o después es de 67 años. La SSA indica que quien nació en 1960 o después y pide su beneficio a los 62 años recibe un 30% menos cada mes.
Si esperas más allá de tu edad plena de retiro, tu beneficio aumenta por cada mes de retraso hasta los 70 años. Ese aumento es de 8% por cada año completo que esperas. Después de los 70 años ya no sigue creciendo, así que no tiene sentido retrasar la solicitud más allá de esa edad. Tanto la reducción como el aumento son permanentes.
Un ejemplo ilustrativo ayuda a verlo. Imagina que tu beneficio a los 67 años sería de $2,000 al mes. Si lo pides a los 62, recibirías unos $1,400 al mes. Si esperas hasta los 70, 3 años de retraso suman un aumento de 24% y recibirías cerca de $2,480 al mes. Son cifras de ejemplo, no una promesa, porque tu monto real depende de tu historial de ingresos.
A qué edad conviene pedir la jubilación del Seguro Social
No existe una edad correcta para todos. Pedirla más tarde te da un cheque mayor cada mes, pero cobras durante menos meses. Pedirla antes te da un cheque menor, pero empiezas a recibir dinero desde ya. La decisión depende de varios factores personales que conviene revisar con calma antes de decidir.
El primero es tu salud y la de tu familia, porque la expectativa de vida cambia el cálculo. El segundo es si todavía trabajas y cuánto ganas: la SSA explica que si pides tu beneficio antes de tu edad plena de retiro y sigues trabajando, una parte puede retenerse temporalmente. El tercero es qué otros ingresos tienes, como ahorros, una pensión o el sueldo de tu pareja, y cuánto necesitas cada mes para vivir.
Si tu pareja depende de tu historial de trabajo, tu decisión también puede afectar lo que ella o él recibiría como beneficio para cónyuges o para sobrevivientes. Por eso vale la pena revisar el caso de toda la familia antes de fijar la edad.
Cómo pedir tu beneficio paso a paso
Primero, crea tu cuenta en el sitio de la SSA y revisa tu historial de ingresos. Segundo, mira la estimación de tu beneficio a distintas edades para comparar. Tercero, reúne tus documentos, que normalmente incluyen tu acta de nacimiento o prueba de edad, tus datos bancarios para el depósito directo y, si trabajaste por cuenta propia, tus declaraciones de impuestos.
Puedes hacer la solicitud por internet, por teléfono o en una oficina de la SSA. La solicitud se hace con anticipación, unos meses antes de la fecha en que quieres que empiecen tus pagos, así que no esperes al último momento. Si tienes dudas sobre tu caso, pide una cita en la oficina más cercana en vez de decidir con información incompleta.
Si trabajaste en otro país o eres inmigrante
Estados Unidos tiene acuerdos de totalización con varios países que pueden ayudarte a completar los créditos si trabajaste parte de tu vida fuera. Esos acuerdos permiten sumar el tiempo de trabajo en ambos países para saber si calificas, aunque cada país paga su propia parte del beneficio. Pregunta directamente a la SSA si tu país tiene un acuerdo con Estados Unidos.
Si todavía no tienes autorización de trabajo o tu situación migratoria está en trámite, evita creer consejos de personas que prometen conseguirte beneficios a cambio de dinero. La SSA no cobra por los trámites, y las reglas de elegibilidad para no ciudadanos dependen de tu caso, por lo que conviene hablar con un abogado de inmigración o con una organización reconocida antes de tomar decisiones.
Errores comunes al planear tu jubilación
El primer error es pedir la jubilación del Seguro Social a los 62 por costumbre o por miedo a que el programa desaparezca, sin comparar cuánto pierdes cada mes. El segundo es no revisar el historial de ingresos, porque un año faltante o mal registrado puede bajar tu promedio. El tercero es olvidar que una parte de tu beneficio puede pagar impuestos federales según tus otros ingresos.
Otro error frecuente es tratar el Seguro Social como tu único plan. El beneficio reemplaza solo una parte de lo que ganabas mientras trabajabas, así que conviene sumar ahorros propios, como un 401(k) o una cuenta de retiro individual. Cuanto antes empieces a ahorrar, menos presión tendrá tu decisión de cuándo pedir el beneficio.
Un ejemplo con dos personas para entender la diferencia
Imagina a Ana y a Luis, que tienen la misma edad y el mismo historial de ingresos. Ana pide su jubilación del Seguro Social a los 62 años porque quiere tener un ingreso fijo cuanto antes, y Luis espera hasta los 67 porque sigue trabajando y no necesita el dinero. Si el beneficio pleno de ambos fuera de $2,000 al mes, Ana recibiría cerca de $1,400 y Luis los $2,000 completos, para siempre.
Con los años, Ana habrá cobrado durante más meses y Luis recibirá un cheque mayor cada mes. Ninguno de los dos tomó una mala decisión: cada uno eligió según su situación. Lo que sí sería un error es decidir sin conocer estas cifras, por eso vale la pena comparar antes de firmar la solicitud.
Impuestos y Medicare antes de pedir la jubilación del Seguro Social
Ten presente que una parte de tu beneficio puede estar sujeta a impuestos federales, dependiendo de tus otros ingresos, como un trabajo, una pensión o retiros de una cuenta de ahorro para el retiro. No todas las personas pagan impuestos por su beneficio, pero conviene calcularlo antes de decidir cuánto necesitas recibir cada mes.
Medicare, el seguro médico para adultos mayores, comienza normalmente a los 65 años y es un trámite distinto a la jubilación del Seguro Social. Puedes inscribirte en Medicare aunque todavía no hayas pedido tu beneficio de retiro, y muchas personas tienen que planear los dos trámites por separado. Pregunta en la SSA cómo funcionan tus fechas si vas a retirarte antes de los 65 años.
Consejo WikyPost: antes de decidir a qué edad pedir tu beneficio, entra a tu cuenta de la SSA, revisa que cada año de trabajo esté registrado y compara la estimación a los 62, a los 67 y a los 70 años.
La jubilación del Seguro Social es una de las decisiones financieras más importantes de tu vida adulta, y conviene tomarla con datos propios y no con rumores. Revisa tu historial, compara las edades y piensa en tu salud, tu trabajo y tu familia. Con esa información, la edad que elijas será una decisión tuya y no una improvisación.
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Fuentes consultadas: SSA: créditos de trabajo, SSA: edad de retiro y reducción del beneficio y SSA: beneficios para no ciudadanos.
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