Tu tasa de ahorro determina si llegarás a fin de mes: así la calculas

tasa de ahorro

Cuando trabajas por horas, por contrato, o incluso tienes un salario fijo, una de las preguntas que más te quita el sueño es si realmente estás guardando lo suficiente para el futuro. La realidad es que muchas familias inmigrantes en Estados Unidos viven preguntándose cuánto podrían estar ahorrando sin sacrificar lo que necesitan hoy. Aquí es donde entra en juego la tasa de ahorro, que según NerdWallet es simplemente el porcentaje de ingresos que apartas para ahorros. Saber cuál es tu tasa de ahorro personal es el primer paso para entender si tu estrategia financiera está funcionando o si necesitas hacer cambios.

La tasa de ahorro suena como un concepto complicado, pero la verdad es mucho más simple de lo que parece. Básicamente, tomas todo el dinero que entra a tu hogar cada mes (tu sueldo, si trabajas por cuenta propia, remesas que recibes, o cualquier otro ingreso regular) y calculas qué porcentaje de ese total estás guardando en vez de gastar. Si ganas mil dólares al mes y ahorras cien, tu tasa de ahorro es del diez por ciento. De acuerdo con NerdWallet, rastrear este número es especialmente valioso porque te ayuda a establecer metas de ahorros que realmente encajen en tu presupuesto, no metas que suenen bien pero que sabes que no puedes cumplir.

El valor real de calcular tu tasa de ahorro está en que te da una foto clara de tu situación financiera actual. Muchas personas creen que no tienen dinero para ahorrar, pero cuando ven su tasa de ahorro en números, se dan cuenta de que quizás sí están guardando algo, aunque sea poco. Para otras, el ejercicio revela todo lo contrario: que aunque creen que están ahorrando bien, el porcentaje es más bajo de lo que pensaban. Una tasa de ahorro también te permite comparar tus hábitos de un mes a otro, o de un año a otro, para ver si estás mejorando o si tus gastos te están consumiendo más ingresos conforme pasa el tiempo.

En la práctica, calcular tu tasa de ahorro requiere que sepas dos números exactos: cuánto dinero ganaste en un período específico y cuánto de ese dinero trasladaste a una cuenta de ahorros o inversión. Si eres trabajador asalariado, es más fácil porque tu ingreso es predecible. Si trabajas por hora o eres independiente, puede que necesites promediar tus últimos tres meses para obtener una cifra más realista. Una vez que tienes ambos números, divides lo que ahorró entre lo que ganaste, y multiplicas por cien para obtener el porcentaje. Ese número es tu tasa de ahorro actual.

La razón por la que todo esto importa tanto para tu futuro es que tu tasa de ahorro determina qué tan rápido puedes construir un colchón de emergencia, ahorrar para un auto, o empezar a pensar en la jubilación. Una tasa de ahorro baja significa que la mayoría de tu dinero se va en gastos del día a día, dejándote vulnerable si algo sale mal. Una tasa de ahorro más sólida te da opciones: opciones para dejar tu trabajo si lo necesitas, para enfrentar un gasto médico inesperado, o para invertir en tu educación o la de tus hijos. Esto es especialmente importante para familias inmigrantes que a menudo envían dinero a sus países de origen y todavía quieren ahorrar para ellas mismas.

Ahora bien, establecer una tasa de ahorro realista depende de tu situación personal. No existe un número mágico que funcione para todos. Alguien que vive con tres compañeros de cuarto y no tiene dependientes puede ahorrar un porcentaje mucho más alto que alguien que sostiene a una familia entera. Lo importante es que una vez que calculas tu tasa de ahorro actual, usas ese número como punto de partida para establecer metas alcanzables. Si ahora ahorras el cinco por ciento de tus ingresos, una meta realista podría ser llegar al ocho por ciento el próximo trimestre, en vez de soñar con saltar al veinticinco por ciento de la noche a la mañana.

El consejo práctico aquí es simple: dedica una tarde este fin de semana a calcular tu tasa de ahorro actual. Reúne tus depósitos bancarios del último mes, suma lo que metiste en ahorros, divide entre tu ingreso total, y multiplica por cien. Escribe ese número en un lugar donde puedas verlo. Luego, haz una lista de un máximo de tres gastos que podrías reducir ligeramente para aumentar tu tasa de ahorro en los próximos treinta días. No necesita ser un cambio radical, pero pequeños ajustes sumados durante meses generan resultados reales. Una vez que entiendas tu tasa de ahorro personal, tienes el poder de moldearla hacia el futuro que realmente quieres construir.

Fuentes consultadas: el reporte de NerdWallet.

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